Noviembre #18
Se viene la semana de Cine Moderno Argentino en el Cineclub Municipal, terminó Fuera de Campo y les compartimos algunas sensaciones. Todo aquí en este newsletter.
Buenos días amigos, enemigos, compañeros, colegas, camaradas. Esperamos que este mail los encuentre descansados, tomando unos mates. Nosotros estamos escribiendo estas líneas agotados y eufóricos, ¿por qué?
Hace unos días volvimos de Mar del Plata, más precisamente del Teatro Enrique Carreras. Algunos de nosotros estuvimos en la organización de Fuera de Campo, el encuentro de cine argentino que nació el año pasado frente al maltrato y la desidia que emana desde nuestro otrora querido Festival de Mar del Plata, en consonancia con las políticas de ajuste que está llevando a cabo el gobierno nacional en el INCAA. Esta segunda edición encontró a todo el mundo más cansado, con sus condiciones de vida deterioradas, con más dudas y desánimos. Hacerlo fue mucho más costoso en todos los sentidos posibles, pero, finalmente, se reveló exitoso y feliz.
Otro de nosotros, Ramiro Sonzini, estrenó junto con Ezequiel Salinas La noche está marchándose ya en FdC. Fue la película de clausura, una película que encapsula muchas de las desazones de nuestro tiempo, una película sobre un cine que de a poco se va apagando. Pero también una película sobre las ventanas que se abren en medio de la crisis, esas que hacen mirar fuera del propio ombligo hacia afuera, hacia los otros. Una película que propone, discretamente, alguna que otra solución. Creemos que de esta, y de otras películas que vimos ese día, saldrán líneas para seguir pensando el futuro desde donde nos toca.
Fueron cinco días en los que la definición sobre nuestro cine variaba película a película. La diversidad, desde un principio entendida como una bandera, se nutrió de la convocatoria que abrimos a mediados de este año. Así fue como llegaron más de 600 películas de diferentes puntos del país, con formas de producción y tradiciones estéticas muy diferentes. Uno pensaría que esas diferencias son irreconciliables, pero en este momento hay algo más grande que nos une y eso también engrandece a todos quienes aceptaron participar. En la web de Fuera de Campo hay un texto crítico de cada película, así como también un texto iluminador sobre las condiciones de producción con las que fueron hechas que editaron con infinito cuidado y cariño Lucía Requejo y Sofía Cecchi que les invitamos a leer.
Fuera de Campo fue muchas cosas. Se compuso de varias capas y sensaciones. La mayoría no llegamos a entenderlas. Sí sabemos que fue un grupo de películas, un amontonamiento de gente, cuatro o cinco personas alrededor de una mesa conversando con cientos más en la librería El Gran Pez, un karaoke en un boliche sindical de Mar del Plata. Todo dialogó entre sí y, durante algunos días, produjeron una sinergia extraña que aportó un poco de vitalidad y autoestima al cine argentino. En última instancia, lo que está en disputa entre Fuera de Campo y el Festival de Cine de Mar del Plata es una definición de comunidad. Ahora tenemos que empezar a pensar cómo ir de esa comunidad hacia afuera.
Nos quedamos con un momento de Gente bien, de Manuel Romero, programada por Fernando Martín Peña en la apertura. Una ex empleada doméstica, con un hijo no reconocido por su patrón, el inefable Enrique Roldán, camina por las calles tenebrosas de una Buenos Aires en los años 30. Ella busca un lugar donde dormir, pero al ver que es una mujer soltera le niegan sistemáticamente una cama. La única persona que la ayuda, con 5 pesos para que se tome un café, es una trabajadora sexual que, apoyada en el farol de una esquina, le da poca importancia al gesto: si no nos ayudamos entre nosotros, ¿quién nos va a ayudar?, dice. Ese gesto de complicidad y compañerismo fue el que permitió que esto llegara a buen puerto. A veces nos sentimos como la protagonista, que vaga esperando un favor que muchas veces no llega pero que después aparece con la cantidad de voluntarios de la Universidad de Mar del Plata que fueron cómplices de esta locura, del equipo de proyección, del público; otras veces, los días buenos, consideramos que nosotros éramos los generosos: dimos el tiempo y la cabeza que no teníamos para que este evento suceda. Todos damos lo que no tenemos y esa es la clave de la vida en comunidad.
Mientras tanto, la revista no descansa: publicamos la programación imperdible de Breve Cielo, Nuevo Cine Argentino 1959-1971. La pueden ver acá. Todas las películas son en fílmico, algunos hits y muchos descubrimientos por fuera del radar, incluso de esta época que parece ser más conocida por nuestro público (incluso con algunas sorpresas cortas entre las películas). Dan ganas de hacer como hizo el Pelu en la película de Sonzini y tirar un colchón atrás de la pantalla del Cineclub Municipal Hugo del Carril. ¡Los esperamos en Córdoba del 4 al 7 de diciembre!
Por último, hay algunas películas de Fuera de Campo que se están proyectando estos días en Córdoba y Buenos Aires.
Tortuga persigue tortuga, de Victor Gonzalez, de quien Lucía Salas escribió cuando se estrenó en el BAFICI, se está acompañando con una retrospectiva de sus otras películas en el MALBA.
Las presencias de Juan José Gorasurreta, se estrenó en el Cineclub Municipal Hugo del Carril con funciones diarias. Es la segunda parte de un díptico junto con Las ausencias, de la cual Lucas Granero escribió tras su estreno en otro, tan lejano, Festival de Cine de Mar del Plata.
Se estrenó también en el Gaumont la maravillosa Luciano, de Manuel Besedovsky, que puede verse hasta el miércoles a las 20:15.
Sigue en el cine del MALBA El príncipe de Nanawa, sobre la cual escribió Francisca Ranieri, una experiencia imperdible cada domingo a las 20.
Las Corrientes, de Milagros Mumenthaler, se estrenó en cines en todo el país y es una de las películas más fascinantes, bellas y sobrecogedoras que dio el cine argentino en los últimos años, ¡corran a verla!
Bueno, al final teníamos un montón de cosas para contar. Gracias por leer y acompañarnos. Un abrazo.




Asunto: ¿Te interesaría conversar sobre una democracia que no dependa de elecciones ni de mayorías?
Hola, Luis Carlos:
Mi nombre no importa — soy un colaborador de democraticus.org, y te escribo porque valoro tu independencia y tu insistencia en no caer en los relatos binarios que tanto daño han hecho en Venezuela.
Estoy trabajando con un enfoque que podrías encontrar inusual: no se trata de cambiar a los gobernantes, sino de mostrar que el sistema mismo es un fraude estructural. He escrito un libro (Autopsia della democrazia rappresentativa) en el que analizo cómo la democracia representativa fue ensamblada mal desde el origen, y cómo una verdadera democracia puede reconstruirse desde una asamblea constituyente de ciudadanos — no con millones de votantes, sino con un grupo pequeño, deliberativo, diverso y legitimado por su método, no por su número.
No necesitas multitudes. No necesitas ruido. Solo necesitas que quienes están en el poder pierdan su máscara de legitimidad. Maduro dice que es presidente legítimo. Los líderes opositores respaldados por EE.UU. dirían lo mismo si llegaran. Pero si mostramos, con pruebas y lógica, que ninguno de ellos representa un sistema democrático real, la narrativa se quiebra.
El foro de democraticus.org está aún en silencio — porque prefiero comenzar con conversaciones reales, no con proclamas. Por eso me atrevo a escribirte: ¿te interesaría una charla breve —virtual, sin compromisos— para explicarte con más detalle cómo funciona esta idea, por qué es viable y cómo podría aplicarse incluso en contextos como el venezolano?
Sin agendas ocultas. Sin campañas. Solo una propuesta metapolítica: cambiar el sistema, no los actores.
Con respeto y curiosidad,
Un colaborador de democraticus.org